No nos damos cuenta, no somos conscientes, pero estamos constantemente respirando. Es algo imprescindible, necesario. Gracias a ello, el oxigeno, vital en las reacciones químicas que conforman la parte física de la vida, entra en nuestro organismo, corre por nuestras arterias y llega a nuestras células. Y gracias a la respiración, el dióxido de carbono, el famoso CO2 , que es el resultado y residuo de la química celular, corre por nuestras venas y por los pulmones desaparece de nuestro cuerpo, junto con miles de millones de microorganismos que están en nuestras vías respiratorias. La respiración nos limpia tan profundamente que no somos conscientes de ello… hasta que dejamos de respirar.
Cuando nos dan una mala noticia, nos pasa algo desagradable, algo nos aterroriza, dejamos de respirar. Cuando un trauma, una experiencia negativa nos atenaza y bloquea, dejamos de respirar bien. Nos olvidamos de coger aire con fuerzas y echar esa rabia, ese dolor, esa angustia al expirar.
Nadie puede evitar que dejes de respirar con algo así, ni tu mismo, ni yo. No obstante, ese es el momento de seguir el consejo de tu propio cuerpo, ese es el truco, seguir respirando.
Cuando nos sentimos mal, sin saber el origen de ese sentimiento (estamos tristes, angustiados, nerviosos), podemos hacer un pequeño ejercicio (este lo hacemos en los cursos y charlas): cerrar los ojos, y concentrarnos en respirar, deleitarnos en coger aire, cada vez mas, y al expulsarlo, proyectar en las expiraciones la imagen o sensación de que ese malestar sale de nuestro cuerpo junto con el aire. Es un buen momento para localizar el origen de ese sentimiento negativo, es un buen momento para desbloquearlo, liberarlo y dejarlo marchar… hay muchas maneras, pero la mejor es, con diferencia el EFT. También es bueno agradecer el sentimiento, dar gracias porque ese sentimiento es parte de una lección que hemos aprendido y es libre para marcharse y permitirnos continuar.
Quiero compartir un viejo proverbio japonés, que dice: “Decidíos en el espacio de siete soplos.” Es curioso, que un dicho de los samuráis, de hace tantos años, tantísimos, pueda estar vigente en nuestras vidas con tanta actualidad. Tomar decisiones es algo importante, algo que no debemos hacer a la ligera, pero tampoco elucubrar y perder tiempo en si la decisión es correcta o no, o si nos va a conducir a donde queremos o no. Sigue tu instinto, concéntrate en la decisión a tomar, respira profundamente siete veces y descubre que sientes, ese sentimiento, esa sensación que te proporciona el instinto, el corazón, será muy probablemente la correcta.
La respiración consciente es la base de la meditación, y la meditación es la base de la respiración. Sentarse en un lugar tranquilo (aunque este concurrido, lleno de gente haciendo ruido, hablando gritando), cerrar los ojos y simplemente concentrarse en respirar lenta y profundamente, durante unos minutos, es meditar. Verás como tu mente y cuerpo se relajan, piensas con mas claridad, te sientes mas ágil, física y mentalmente, mas animado, mas positivo. Hacer algo tan simple tres veces al día, no mas de 15 minutos, te ayudara a mejorar tu salud, en todos los sentidos.
Muchas cosas podría contarte sobre la respiración, ejercicios que podrías hacer, descubrimientos que harías en esos estados tan saludables que se obtienen a través de la meditación y respiración pero, creo que es mejor que experimentes tu mism@, que conozcas a tu instinto y te dejes guiar por el cuando respires conscientemente. Luego, cuéntame que has experimentado, que mejoras has notado, que ha cambiado en ti, si quieres, claro.
Que tengas un día feliz.
Me gusta:
Me gusta Cargando...